La violencia policial causa que miles de personas se sumen a la protesta en el centro de Barcelona Ver más >>>
ALUD DE CRÍTICAS La operación policial recibió ayer un alud de críticas. Tan transversales que procedieron de sindicatos de los Mossos, los partidos de la oposición en bloque, incluido el PPC, la Federación de Asociaciones de Vecinos, el presidente de Barnacentre y el Síndic de Greujes, que anunció que abrirá una investigación de oficio. Por no hablar de las crónicas, con profusión fotográfica, en la prensa extranjera.
Para entender la censura a la operación es suficiente con explicar que el Clínic recibió a 14 heridos. Tres fueron dados de alta; otros 10 sufrieron heridas graves y fracturas. De estos, a 6 se les aplicaron sujeciones y vendajes que les permitieron salir del hospital a media tarde. Cuatro quedaron hospitalizados y uno de ellos estaba siendo operado a las cinco de la tarde de ayer. Entre los hospitalizados, había un joven que sufrió un fuerte golpe en el tórax, lo que le causó un neumotórax con hemoptisis (escupía sangre). Otro sufrió traumatismo craneoencefálico. Dos esperaban a ser intervenidos quirúrgicamente por fractura de fémur y codo. El resto sufren fracturas óseas, informa Àngels Gallardo.
PUDO SER PEOR La situación pudo haber sido mucho peor, de no haber sido por la actitud pacífica que la gran mayoría de manifestantes adoptó. A la una de la tarde, la plaza fue un auténtico caos. Los Mossos forcejeaban en el centro para finalizar la operación de «limpieza» mientras miles de ciudadanos desbordaron el cordón policial exterior, dejando a varios agentes rodeados por una multitud.
La policía se fue, literalmente, corriendo. Y consiguió, paradójicamente, que un movimiento que corría el riesgo de languidecer, se reactivara. La «limpieza» decretada por Puig se convirtió por la tarde en miles de indignados en la plaza de Catalunya (un grupo de estudiantes cortó la Diagonal creando problemas de tráfico). En un ambiente festivo, los más indignados que nunca gritaron, con flores en la mano, «Puig, dimisión» y «¡Aquí empieza la revolución!». Los concentrados decidieron mantener la acampada durante el sábado. Otra paradoja de una operación que dará mucho que hablar.
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