¿Por qué sois tan peleones? Kiko: A mí me sale solo. Yo creo que comunico y digo las cosas como las siento, pero no pretendo que cada vez que hablo haya una polémica. Lo que ocurre es que siempre digo la verdad y eso está muy mal visto. Sonia: Yo no quiero problemas porque sufro mucho. Al contrario, siempre intento solucionarlos. Pero lo mío ha sido tan rápido que, no sé si por la envidia o por qué, al salir de la casa se me ha venido todo encima. Vamos, que hay que tenerle más miedo a Kiko que a ti. S: Sí (ríe). Yo tengo miedo a que un día se enfade conmigo porque tiene un gran poder persuasivo. Pero luego es muy bueno. K: Yo, como amigo, soy el mejor, pero como enemigo no me lo deseo ni a mí mismo. ¿Y de verdad sois sólo amigos? K: ¡Vamos! (ríe)... S: De verdad. Nos llevamos muy bien. Nada más. Como estamos todo el día juntos... Pues el roce hace el cariño. K: Ya... y la confianza da asco. Ambos habéis vivido la cara más amarga de la fama, con las historias de Patricia y Bertín. K: Yo para nada. Estoy viviendo los mejores momentos de mi vida. Y ahora, todo lo que diga Patricia me resbala. S: Pues a mí me ha afectado mucho, pero lo he superado por todo el apoyo que he tenido. ¿Cómo os veis el uno al otro? K: Sonia es una chica con mucho sentido del humor y mucha frescura. Lo mejor de ella, su sinceridad; y lo peor, aunque puede ser bueno, que es muy impulsiva. S: Pues Kiko es muy dulce y sensible, aunque no lo aparente. Pero hay que conocerlo mucho para verlo. Si te portas bien con él, te lo da todo. Para mí, su virtud es la franqueza; y su defecto, la mala leche (ríe). ¡Es que no tiene tacto ni piensa las cosas! ¿Lo vuestro fue un flechazo a primera vista? K: Yo estaba enamorado de Sonia. Si me ha conquistado o no después, me lo reservo. Mi vida privada, a raíz de lo de Patricia, no está en venta. S: Pues Kiko no era mi favorito dentro de la casa, pero cuando lo conocí me gustó. Sobre todo su forma de tratarme. Es un caballero español en toda regla. ¿Te dejarías conquistar por un hombre como él? S: ¡Por supuesto! (ríe). De hecho, se parece mucho al hombre que más he querido en toda mi vida. Tiene justo el carácter que a mí me gusta: te lo doy todo, pero no te lo doy... ¿Y no estás nerviosa ante la salida de Gustavo? S: Temo lo que pase ese día porque tengo cosas que decirle. Yo sentí mucho por él dentro de la casa, pero en el momento en el que empezó a hablar de otra persona, dejó de existir. Me enamoro y desenamoro muy rápido. ¿Os habéis arrepentido de algo de lo que hicisteis en la casa? K: De nada. Todo lo que hice está bien hecho. S: Yo ni dentro ni fuera. No nos arrepentimos de lo que hemos hecho, en absoluto. Si llegáis a coincidir en G. H. K: Otro gallo nos habría cantado.
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