Gabrielle Chanel nació en un hospicio de Saumur, el 19 de agosto de 1883. En permanente situación de escasez, sobrellevó a duras penas sus primeros años de infancia junto a sus cuatro hermanos.
Cuando tenía doce años, su madre murió víctima de tuberculosis y el padre se desentendió de ellos, enviándolos al condado de Auvergene, al cuidado de dos tías que tenían un orfanato.
Su sobrenombre de "Coco", hacia referencia a un cariñoso mote que sus tías que la cuidaron le pusieron. Otros aseguran que surgió como una especie de nombre artístico, a partir de las melodías que entonaba, quizas el motivo más probable.
De la mano de uno de sus primeros adinerados amantes partió a París, y así en 1909 se instaló en un pequeño departamento en el Boulevard de Malesherbes donde rápidamente abrió su primera tienda de sombreros, Modas Chanel.
Guiada por su espíritu libertario Coco no tuvo complicaciones para vincularse con adinerados hombres de la sociedad europea ni con estrellas del cine. Ocultó además celosamente su humilde pasado: mentía sobre sus orígenes y recurría al esnobismo.
La biografía de la mujere más importante del mundo de la moda está protagonizada por Audrey Tautou, 'Coco Avant Chanel' 'Coco: de la rebeldía a la leyenda de Chanel'. Su directora, Anne Fontaine dirige un presigioso filme. Acompañan a la protagronista Benoit Poelvoorde, Emmanuelle Devos, Marie Gillain y Alessandro Nivola.
El director de fotografía es Christophe Beaucarne (quien colaboró con Cedric Klapisch y Jaco van Dormael. El diseñador de producción es Olivier Radot (Lucie Aubrac, Le Garçu, Gabrielle…).
Catherine Leterrier, colaboradora habitual de cineastas como Jean-Paul Rappeneau, Alain Resnais, André Téchiné y Luc Besson, es la diseñadora del vestuario original.
La producción cuenta con la ayuda de la Maison CHANEL y Karl Lagerfeld permitiendo el acceso a sus archivos y colecciones. ver más >>>
Blog Coco antes de Chanel
Un diez para Audrey Tautou. Un diez para Anne Fontaine. De todas las versiones que podía esperar, ésta ha sido la que no esperaba.
Cuando empieza la película y crees que Audrey Tautou no va a poder soportar el peso del personaje con el que se ha atrevido, la frivolidad de los primeros años de una mujer a la que todos tenemos en mente como fría e impasible, aún te impide imaginar que en a penas algo más de dos horas, ambas van a crecer de manera apasionante.
Si bien podemos contemplar algunos de los rasgos tormentosos que fueron modelando la personalidad de una de las mujeres más revolucionarias de la historia, y la única y más genial en la historia de la moda, los toques románticos de su inocencia nos dejan descubrir la faceta humana del mito.
A la vez que su marcada personalidad fue forjada a golpe de desengaño, sus aportaciones a la moda, marca indiscutible de la casa, parece que nacen de una historia personal que supuso, aparentemente, la época más feliz de Gabriel, Coco.
El corte de pelo, precursor del famoso corte a lo garçon que caracterizaría a la década de los 20 y tan de moda todavía hoy, la bajada de la cintura femenina a la cadera, el look marinero, el característico remate en las solapas de los pijamas de corte masculino, el color negro como único en la paleta de su concepción de la elegancia, el tweed, la versión femenina del smoking o el archi confeccionado traje de dos piezas… una pincelada de maravilloso talento en cada idea, que parte de una premisa básica: la comodidad como único objetivo para que esa mujer ya del siglo XX, aún atrapada en el corsé que la oprimía, al igual que la sociedad y que no la entendía como individuo capaz, independiente, trabajadora y dueña de su propio destino, se liberara por fin.
Si bien la película no muestra la polémica social que debió provocar la revolucionaria imagen de una mujer que vestía como un hombre, deja bien claro que sin uno de ellos (Arthur Capel), no habríamos conocido a Coco Chanel como la conocemos hoy y nos habríamos quedado en la diseñadora de sombreros que comenzó siendo. Gracias por amarla antes que nadie y tener esa visión, adelantada también a su tiempo, por la que supo ir más allá de los convencionalismos de la época y le brindó la oportunidad al talento, aunque fuera de una mujer (de la mujer a la que amó). Gracias a esa historia de amor hemos podido disfrutar todos, a lo largo de su historia, de una mujer, una diseñadora y sobre todo, una visionaria, que ha emocionado siempre y ha hecho llorar hoy a una servidora en la sala del cine, contemplando ese primer desfile en la boutique Chanel de la Rue Cambon de París. Sintiendo auténticamente lo que ella debió sentir comprobando el éxito de su primera colección desde la famosa escalera de espejos. Escalera desde la cual pudo contemplar, no hace mucho, la afortunada lista de VIPS invitados al desfile de Karl Lagerfeld, no sólo como homenaje a la ya casi centenaria maison, sino también a la femme que supo transformar el papel de las mujeres que hoy la admiramos de corazón.
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