El Gobierno local de Queensland, al este de Australia ofrece 75.000 Euros a alguien que durante seis meses cuide la isla de Hamilton. Las pruebas de selección para el mejor trabajo del mundo ya han empezado. En el primer día de admisión de candidaturas después de que la prensa internacional difundiera el anuncio, los interesados tardaron apenas unos minutos en colapsar la web que el Gobierno de Queensland, en la costa este de Australia, ha puesto en marcha para explicar las condiciones del concurso y formalizar las inscripciones (www.islandreefjob.com). Durante varias horas se interrumpió el funcionamiento de la página, incapaz de asumir los cientos de miles de peticiones ...
¿Qué hay que hacer para optar a ese inverosímil empleo de poblador de la isla de Hamilton? Para empezar, enviar a la citada web un vídeo de un minuto o menos en el que el aspirante debe explicar --en inglés comprensible y sin palabras malsonantes-- por qué se considera idóneo para el puesto. De entre todos los candidatos saldrá una primera lista de 50 elegidos, que aportarán información adicional a fin de que un jurado seleccione a 10 finalistas, a los que se sumará otro, escogido por votación popular. Todos ellos se desplazarán hasta las islas de la Gran Barrera de Coral para participar en la fase final del proceso. El anuncio del ganador, el 6 de mayo, coronará este concurso oposición de escala planetaria que no es más que una brillante campaña de márketing para promocionar los atractivos de la costa este australiana. Llamar la atención entre el enjambre de aspirantes que envían sus vídeos no es tarea fácil. Hace falta algo más que ponerse delante de una cámara fija y decir que uno se considera particularmente apto para sestear en una isla del Pacífico. La australiana Rachel, de Nueva Gales del Sur, ha pillado la idea, y en la filmación aparece cantando el popular Wild thing de The Troggs con una letra de su propia autoría en la que dice cosas como: "El mejor trabajo. Haré lo que sea. Por favor, elegidme. ¡Los peces, el trópico, el sol!". Más audaz se muestra su compatriota Tegan, que, decidida a probar su grado de compromiso con la tarea encomendada, acude a un salón de tatuaje y sale de él, 45 minutos más tarde, con la inscripción Yo amo las islas de la Gran Barrera de Coral grabada en el brazo derecho. Si no sale elegida, será un hermoso recuerdo de su fracaso. Los esfuerzos de ambas palidecen ante la demostración de Kevin, un oficinista galés de 46 años que se ha currado un discurso en verso en el que enumera sus méritos para el puesto; tener "una buena dentadura" y estar dispuesto a renunciar al sueldo son sus argumentos más convincentes.
Todas las imágenes tienen copyright protegido y pertenecen a sus autores, en caso de que alguna imagen vulnere el derecho a la propiedad intelectual, rogamos nos lo hagan saber y procederemos a su retirada. Todos los derechos reservados.